Diecinueve


Supongo que esta será una historia más de amor fallido. O no. A lo mejor sois parte de ese pequeño porcentaje que está feliz con esa pareja que tanto costó conseguir. Pero bueno, el amor no correspondido parece estar de moda.
Pero yo quería contar mi historia.
Siempre quise empezar una historia con el bonito inicio de 500 Días Juntos. «Esto es una historia de chico conoce a chica. Pero más vale que sepas de entrada que no es una historia de amor». No sé si eso llegó a ser amor o no, lo que sí sé es que dolió.


Érase una vez un tuitero y una tuitera que empezaron a hablar antes de que empezase la Navidad. Eran unas bonitas fechas. En Navidad todo es bonito y se supone que está lleno de amor y felicidad. Supongo que toda relación empieza con las típicas sonrisas tontas y hablando gran parte del día con esa persona. Esa tuitera acababa de salir de una relación larga y tenía miedo, pánico más bien. Le daban miedo las relaciones y su vida en ese momento no era muy estable, para qué mentir. El tuitero… qué decir, era todo lo que ella pedía en ese momento en un chico.
Llegó el esperado día. Quedaron por primera vez. Un domingo, creo recordar. En esa fuente rodeada de gente disfrazada de muñecos satánicos, como ella decía. Y qué decir, fue guay. Pero siempre llega un momento en la tarde en el que ambas personas están esperando que el otro se lance. La verdad es que ella recuerda ese momento con claridad y cada vez que pasa por ese banco se acuerda del momento. Recuerda que él le bajó el gorro, le tapó los ojos con él y la besó. Lo siguiente que recuerda, es el recuerdo de ellos dos en la estación deseando no tener que volver a casa.

Pasó un mes, dos, quizás. Siempre quedando los domingos. Ella recuerda con cariño los domingos por esa misma razón. También recuerda que ella nunca había ido al centro de la ciudad en Navidad y por eso le agradece tanto que le acompañara en ese mes. Promesas de ir a ver una película, paseos por las calles decoradas de la mano. Son cosas que ella recuerda con cariño.

Pero las historias de este tipo pocas veces acaban bien, dicen. Supongo que tenía que acabar. Fue entonces cuando él se echó a llorar en ese sitio en el que siempre acababan. Tampoco os contaré más, simplemente se acabó. Y fue la despedida más rara que ella recuerda. ¿Cómo se supone que te despides de alguien que te ha acompañado durante los últimos meses y que sabes que no vas a volver a ver? Todavía quedaban muchas películas por ver y una cabalgata prometida a la que ir. Acabó con una chica llorando en un autobús de vuelta a casa y manteniendo la compostura al llegar a casa. Pero bueno, señores, la vida.

Han pasado 4 meses ya y no he vuelto a saber de él. Solo quiero decirte que no pretendo nada con esto, solo espero que recuerdes todo eso con cariño como lo recuerdo yo y que espero que saques una sonrisa al leerlo. Y que espero que algún día podamos volver a hablar porque me interesa saber qué es de tu vida, aunque espero que haya podido encontrar a esa chica que le haga feliz ya.

1 comentario :

Anónimo dijo...

Me encanta tu historia. Y sobre todo tu actitud ante ella. Muy inteligente.
Un abrazo