Mi historia comienza en mayo del año pasado. Una noche de viernes. Se
abre una ventanita del chat de Tuenti. Es él, un chico de mi pueblo al
que conocía de vista. Sí, parecía simpático. A la semana siguiente
volvió a hablarme, y así. Nos dimos los teléfonos y continuamos hablando
por whasapp, durante todo el verano. A mí me empezó a atraer, y por las
indirectas que me mandaba, parecía ser que yo a el le gustaba también.
A
finales de septiembre, cuando eran las fiestas de mi pueblo, me dijo
que sí, que le gustaba.
Una noche de fiesta, entre cubatas y música
le ví. Se acercó, y nos fuimos a un parque. Estuvimos hablando y riendo,
y entre risas y miradas cómplices nos dimos nuestro primer beso. No fue
en el lugar más bonito del mundo pero eso daba igual. Estábamos juntos,
mas que eso. Ahí empezó todo. Hablábamos todos los días y a mí cada día
me gustaba mas. Y al mes y medio, volvimos a vernos. Fuimos a la playa,
fue perfecto. Estuvimos viéndonos hasta enero, donde yo en todo ese
tiempo iba completamente feliz, pensando que esto iría a mas, que
llegaría a una relación, como siempre había querido. Era enero. Y dijo
que tenía que decirme algo. Pasamos la tarde; genial, como siempre. Y
nos besamos. Al rato, dijo la escalofriante frase de 'tenemos que
hablar'. Me esperaba lo peor y lo mejor del mundo a la vez. Y, me habló
de ella. La chica que siempre parecía rondar su cabeza. Su ex. Dijo que
no la había olvidado, después de un año desde que lo dejaron. Eché a
llorar. Todo acabó, pasé de sentirme en una nube a estrellarme de
repente en el suelo. Me sentí una mierda, pensando que qué había echo
mal, que qué tenía ella que a mi me faltaba.
Ahora han pasado tres
meses de eso. Y sí, me sigue doliendo. Y sí, me sigue haciendo daño cada
vez que veo un tweet que va para ella.
Seguimos hablando... Ahora
en vez de cada semana, hablamos una o dos veces al mes. Como al
principio, como absolutos desconocidos.
Y al fin y al cabo no sé que
es lo que más me duele; si ella no quiera volver con él, o el haber
perdido a una persona maravillosa. Porque todo el daño que me ha echo no
cambiará el que yo esté ahí para él si algún día me necesita.
En esta historia, mi historia; me pregunto si he pintado algo en todo esto... Ya que finalicé algo que no tuvo ni principio.
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