Dieciocho

Mi historia comienza en mayo del año pasado. Una noche de viernes. Se abre una ventanita del chat de Tuenti. Es él, un chico de mi pueblo al que conocía de vista. Sí, parecía simpático. A la semana siguiente volvió a hablarme, y así. Nos dimos los teléfonos y continuamos hablando por whasapp, durante todo el verano. A mí me empezó a atraer, y por las indirectas que me mandaba, parecía ser que yo a el le gustaba también.
 A finales de septiembre, cuando eran las fiestas de mi pueblo, me dijo que sí, que le gustaba. 


Una noche de fiesta, entre cubatas y música le ví. Se acercó, y nos fuimos a un parque. Estuvimos hablando y riendo, y entre risas y miradas cómplices nos dimos nuestro primer beso. No fue en el lugar más bonito del mundo pero eso daba igual. Estábamos juntos, mas que eso. Ahí empezó todo. Hablábamos todos los días y a mí cada día me gustaba mas. Y al mes y medio, volvimos a vernos. Fuimos a la playa, fue perfecto. Estuvimos viéndonos hasta enero, donde yo en todo ese tiempo iba completamente feliz, pensando que esto iría a mas, que llegaría a una relación, como siempre había querido. Era enero. Y dijo que tenía que decirme algo. Pasamos la tarde; genial, como siempre. Y nos besamos. Al rato, dijo la escalofriante frase de 'tenemos que hablar'. Me esperaba lo peor y lo mejor del mundo a la vez. Y, me habló de ella. La chica que siempre parecía rondar su cabeza. Su ex. Dijo que no la había olvidado, después de un año desde que lo dejaron. Eché a llorar. Todo acabó, pasé de sentirme en una nube a estrellarme de repente en el suelo. Me sentí una mierda, pensando que qué había echo mal, que qué tenía ella que a mi me faltaba.
Ahora han pasado tres meses de eso. Y sí, me sigue doliendo. Y sí, me sigue haciendo daño cada vez que veo un tweet que va para ella.
Seguimos hablando... Ahora en vez de cada semana, hablamos una o dos veces al mes. Como al principio, como absolutos desconocidos.
Y al fin y al cabo no sé que es lo que más me duele; si ella no quiera volver con él, o el haber perdido a una persona maravillosa. Porque todo el daño que me ha echo no cambiará el que yo esté ahí para él si algún día me necesita.
En esta historia, mi historia; me pregunto si he pintado algo en todo esto... Ya que finalicé algo que no tuvo ni principio.

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